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El héroe practicante

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«La comida sólida es para los adultos, para los que ya saben juzgar, porque están acostumbrados a distinguir entre lo bueno y lo malo» (Hebreos 5: 14).

En Europa, hay futbolistas extraordinarios, y uno de ellos es Zlatan Ibrahimović. Nacido el 3 de octubre de 1981 en Malmö, Suecia, fue uno de los futbolistas más carismáticos de las últimas décadas. Con una estatura imponente de 1,95 metros, Ibrahimović es conocido por su habilidad técnica, potencia física y personalidad extravagante tanto dentro como fuera del campo.

Comenzó su carrera profesional en el club sueco Malmö FF, donde destacó rápidamente por su talento y por su capacidad goleadora. Su rendimiento llamó la atención de clubes europeos de élite, y en 2001 fichó por el Ajax de Ámsterdam, marcando el inicio de una carrera internacionalmente exitosa.

A lo largo de su carrera, Ibrahimović jugó, dado que ya se retiró, para algunos de los clubes más importantes del mundo, incluyendo Juventus, Inter de Milán, Barcelona, Milán, Paris Saint-Germain y Manchester United. Su estilo de juego único combinaba la fuerza física, la habilidad técnica y una capacidad para marcar goles espectaculares desde diferentes posiciones y ángulos. Ibrahimović es conocido por su amplio repertorio de remates, incluyendo voleas, chilenas y disparos desde larga distancia. 

Quizás el gol más icónico de Ibrahimović fue aquel de chilena contra Inglaterra jugando para la selección nacional de Suecia. En una jugada de contragolpe, el pase a Ibrahimović fue muy pasado y el portero inglés salió a despejarlo con la cabeza fuera del área grande. Ibrahimović aparentó ir tras el pase también para competir por el balón, pero se volvió atrás sabiendo que el portero lo despejaría. Entonces Zlatan fue tras el pase y, de espaldas, apuntó hacia la portería inglesa en una fascinante chilena, antes de que el portero o los defensas llegaran a cubrir el tiro. Fue un gol estupendo.

En una entrevista, Ibrahimović dijo: «Tú puedes ponerme en cualquier lugar de la cancha y yo sabré dónde está la portería. El único desafío aquí era ajustar el ángulo de mi cuerpo hacia la portería. Pero al momento de patear la pelota, yo sabía que el tiro sería gol».

Esa capacidad la da la práctica constante y deliberada, repitiendo determinado movimiento o procedimiento una, otra y otra vez, poniendo especial atención a los errores y cómo superarlos. En nuestro texto de hoy, el apóstol Pablo usa la palabra acostumbrados para referirse al desarrollo de hábitos mediante la práctica. El hábito en cuestión es el discernimiento del bien y del mal. Por la repetición, tú y yo nos ejercitamos en evitar lo malo y en hacer lo bueno.

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