|
Se habla mucho de la llamada inteligencia artificial, abreviada como IA. Es asombroso que pueda haber servicios donde hagamos preguntas sobre temas que nos interesan y que nos respondan en segundos generando un texto escrito, o servicios que elaboren imágenes o video con solo darle la descripción de lo que deseamos. Por muy atractivo que suena todo eso, en especial para los estudiantes, hay otras formas prácticas de usar la IA que los científicos están utilizando. Hoy hablaré de dos héroes de la IA en la agricultura.
El Dr. David Hughes es profesor asociado en el Departamento de Entomología de la Universidad Estatal de Pensilvania, Estados Unidos, que trabaja en seguridad alimentaria global a través de PlantVillage (https://plantvillage.psu.edu/). Es un experto en el uso de IA y el aprendizaje automatizado para la detección y manejo de plagas agrícolas. Una de sus áreas de investigación ha sido el desarrollo de sistemas de visión artificial y aprendizaje profundo o «deep learning» para identificar y monitorear insectos plaga en los cultivos. Utilizando cámaras y algoritmos de IA, Hughes y su equipo crearon herramientas que pueden detectar e incluso contar automáticamente los insectos en campo, lo que les permite a los agricultores tomar medidas de control más precisas y oportunas.
Hughes ha trabajado en el uso de IA para predecir brotes de plagas y enfermedades a partir de datos climáticos, imágenes satelitales y demás. También ha explorado el uso de IA para mejorar la detección temprana de enfermedades en cultivos y el análisis de imágenes aéreas para mapear la salud de los campos.
El Dr. Senthold Asseng es un científico alemán en la Universidad Técnica de Munich, Alemania. El enfoque principal del trabajo del Dr. Asseng ha sido desarrollar modelos de IA para predecir el rendimiento de los cultivos y apoyar la toma de decisiones de los agricultores. Utilizando datos históricos de clima, suelo y prácticas agrícolas, junto con algoritmos de aprendizaje automático, Asseng y su equipo han creado modelos predictivos que pueden anticipar el crecimiento y la productividad de los cultivos con un alto grado de precisión.
Procurar entretenimiento, placer o riqueza son motivaciones muy pobres para usar la IA. Pero qué mejor es usar las herramientas de hoy en ayudar a los demás, especialmente los que tienen menos. Si damos nuestros conocimientos o aportes científicos a los necesitados, estaremos prestándoles a los pobres. Y ese bien que hagamos nos lo devolverá Jehová.