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Un héroe sin miedo

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«El ángel del Señor se le apareció y le dijo: "¡El Señor está contigo, hombre fuerte y valiente!"» (Jueces 6: 12).

Días atrás hablé de Mike Tyson. Ahora hablaré de su entrenador, Cus D' Amato. D'Amato fue un legendario entrenador de boxeo estadounidense que dejó una marca indeleble en el deporte, no solo por su habilidad para entrenar campeones, sino también por su enfoque revolucionario en la preparación mental y emocional de sus peleadores.

Nacido el 17 de enero de 1908 en Nápoles, Italia, Cus D'Amato emigró a Estados Unidos con su familia cuando era niño. Comenzó su carrera en el boxeo como un joven aficionado antes de pasar a entrenar a otros boxeadores. Su estilo de entrenamiento se destacó por su énfasis en la defensa, la técnica y la inteligencia sobre la fuerza bruta. D'Amato es más conocido por su trabajo con dos de los boxeadores más icónicos de la historia: Floyd Patterson y Mike Tyson. Con Patterson, D'Amato ayudó a convertirlo en el campeón de peso pesado más joven de la historia en ese momento. Pero fue con Mike Tyson donde D'Amato dejó su huella más perdurable.

Cuando conoció a Tyson, este era un adolescente problemático y con un pasado difícil. D'Amato se convirtió en una figura paterna y mentor para él, brindándole no solo instrucción técnica en el cuadrilátero, sino también enseñanzas sobre la disciplina, la determinación y el autocontrol. Bajo la tutela de D'Amato, Tyson se convirtió en el campeón mundial más joven de peso pesado de la historia y en uno de los peleadores más temidos y dominantes de todos los tiempos.

El enfoque de D'Amato en la preparación mental y emocional de sus peleadores, así como su capacidad para identificar y nutrir el talento, lo distinguió como uno de los mejores entrenadores de boxeo de todos los tiempos. Entre las técnicas de entrenamiento y la filosofía que desarrolló D'Amato está el manejo del miedo. D'Amato reconocía la realidad del miedo en los boxeadores, pero sabía encaminarlo por la ruta correcta. Él dijo: «Tanto el héroe como el cobarde sienten el mismo miedo, solo que el héroe se enfrenta a su miedo y lo convierte en fuego».

Dios reconoce la realidad de nuestros miedos y nos invita a confiar en él para sobreponernos a ellos. Convertimos nuestros miedos en fuego mediante la fe en el poderoso brazo de Dios. Si Dios está con nosotros, como dijo a Gedeón, eso significa que no hay quien nos pueda vencer. Es solo así que nuestro esfuerzo y valor dan pie al éxito ante toda circunstancia.

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