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El héroe Misionero

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«Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo» (Mateo 28:19).

William Whiting Borden, un joven estadounidense nacido en 1887, era heredero de una gran fortuna familiar, pero decidió dedicar su vida al servicio de Dios y al trabajo misionero. Después de graduarse de la universidad, renunció a su herencia y se dedicó a estudiar teología en Princeton y luego a trabajar con misioneros en China.

En el trabajo misionero en China, Borden sabía que enfrentaría varios desafíos significativos: adaptarse a una cultura y a un idioma completamente diferentes, enfrentarse a la pobreza y las necesidades de las comunidades a las que servía, y trabajar en condiciones a menudo difíciles y peligrosas. En preparación para la experiencia misionera, Borden fue a Egipto para aprender lo más que pudiera del mundo musulmán.

Borden murió trágicamente a los 25 años mientras estaba en Egipto debido a una enfermedad infecciosa, específicamente meningitis. Diecinueve días después, Borden murió. Cuando la familia recuperó las cosas de Borden, hallaron en su Biblia unas líneas que reflejaban su compromiso con Dios y su misión. La frase dice: «Sin reservas, sin retorno, sin reproches», y refleja su profundo compromiso y entrega a su fe y su misión.

«Sin reservas», indica que Borden estaba comprometido a no retener nada para sí mismo, sino a poner todas sus posesiones y recursos a disposición del servicio a Dios y a los demás. «Sin retorno» sugiere que Borden estaba decidido a seguir adelante con su compromiso, sin mirar atrás ni ceder ante las dificultades o dudas que pudieran surgir en su camino. » Sin reproches, manifiesta que Borden estaba dispuesto a enfrentar cualquier desafío o dificultad en su servicio, Dios y a los demás, sin lamentarse ni arrepentirse de su elección de vida. Estaba determinado a vivir su vida sin remordimientos, sirviendo con todo su corazón y sin mirar hacia atrás.

Estas palabras me parecen un excelente eslogan para el servicio misionero: «Sin reservas, sin retorno, sin reproches». A eso nos ha llamado Jesús cuando nos pide ir y hacer discípulos a todas las naciones. Quienes dedican su tiempo a compartir su fe, especialmente en contextos multiculturales saliendo de su país, han de estar listos a comprometerse como lo hizo Borden.

Si nuestro sueño es ser misioneros, podemos empezar donde estamos. Nuestras amistades o familiares son un público a quien podemos afectar positivamente con nuestro testimonio. La escuela es un excelente contexto donde contar a los corazones que se presten todo lo que Jesús ha hecho por nosotros.

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