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El héroe de las despensas

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«Vendían sus propiedades y todo lo que tenían, y repartían el dinero según las necesidades de cada uno» (Hechos 2: 45).

¿Conocen a alguien a quien podamos ayudar con comida? Esta simple pregunta es la piedra angular de los esfuerzos de alcance del pastor Abby Avilés en Perth, Australia Occidental.

Si los de la casa responden negativamente, el pastor Avilés hace otra pregunta: «¿Podrían ayudarnos?». Si están de acuerdo, se convierten en parte del Club 3H, donde «H» significa Happy Home Helper [Ayudador feliz del hogar]. A los participantes se les proporcionan cajas de cartón recolectadas semanalmente para llenar con alimentos de supermercado.

El Club 3H atiende una necesidad básica: la alimentación. También fomenta conexiones y relaciones comunitarias que fortalecen los lazos. Estas actividades son cruciales en el trabajo de plantación de iglesias del pastor Avilés. Ha plantado cinco iglesias en Perth. La primera generó el nacimiento de dos más. Posteriormente, se agregaron otras dos iglesias más a la familia.

«Lo hermoso de esto es que, a través del Club 3H y de los servicios comunitarios, desarrollamos relaciones con las personas; confían en ti. Ya no somos extraños para ellos, por lo que esto ha llevado a oportunidades a orar con las personas e invitarlas a nuestras iglesias», dice el pastor Avilés. «A veces gastamos mucho dinero en campañas evangelísticas para atraer a otros cuando podríamos haber usado ese dinero para comprar comida y desarrollar relaciones. Esto es lo que estamos haciendo ahora, y ha sido una verdadera bendición ver los resultados».

Para muchos, el concepto de iglesia es solo ir al culto el sábado, cantar himnos, escuchar un sermón, almorzar juntos, reír, ser feliz y luego ir a casa, pero la Biblia cuenta otra historia. Los creyentes de la Iglesia primitiva mostraban amor de formas prácticas. Según nuestro texto de hoy, vendían sus propiedades para ayudar a los demás con sus necesidades. Tal amor manifestado en acciones, junto con la poderosa predicación de los apóstoles y el ministerio de oración de la iglesia, produjo el crecimiento numérico.

En relación con la ganancia de almas, el libro de los Hechos usa palabras como agregar nuevos creyentes (2: 41, 47); luego habla de los creyentes aumentando en número (6: 1, 7), y después se habla del crecimiento no de creyentes, sino de iglesias (9: 31; 16: 5). El amor manifestado en servicio a los demás fue un componente clave en esta fórmula aritmética.

La plantación de iglesias tiene un requisito esencial: personas dispuestas a ayudar. Simplemente, pongámonos a disposición del Señor y esperemos que ocurra un milagro.

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