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La heroína que transformó el discurso

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«Tú le hablarás a Aarón como si fuera yo mismo, y Aarón a su vez le comunicará al pueblo lo que le digas tú» (Éxodo 4: 16).

En la historia estadounidense, quizás el discurso más emblemático fue pronunciado por el Dr. Martin Luther King Jr. frente al Monumento a Lincoln el 28 de agosto de 1963, al finalizar la marcha en Washington por el trabajo y la libertad. El discurso fue un llamado a la igualdad racial, a la justicia social, a la no violencia y a la unidad entre todas las personas, independientemente de su origen étnico.

King ya había compartido su visión de un mundo más igualitario. En ocasiones anteriores había expresado su deseo de ver a niños negros y blancos compartiendo espacios y oportunidades sin discriminación. Con todo, en la marcha en Washington, inicialmente no planeaba mencionar su famoso «sueño».

Mahalia Jackson, la renombrada cantante de góspel, alteró el curso de aquel día decisivo. Jackson se unió al movimiento de derechos civiles, apoyando a King y participando activamente en eventos clave. Jackson, siendo la nieta de una persona esclavizada, estaba muy comprometida con la lucha por los derechos civiles. King, consciente del impacto que su discurso tendría, había preparado un bosquejo sin mencionar el «sueño».

En el programa, Jackson interpretó un emotivo himno espiritual, tras lo cual ocurrió un momento crucial. Ya iniciado el discurso, y cuando King hizo una pausa, Jackson gritó espontáneamente: «¡Cuéntales sobre el sueño, Martín, cuéntales sobre el sueño!». Fue el grito espontáneo de Jackson lo que lo inspiró a hablar desde el corazón. Abandonando sus notas, King habló con pasión sobre su sueño de igualdad racial, grabando para siempre esas palabras en la historia estadounidense. El discurso, conocido hoy como Tengo un sueño, capturó la imaginación y la esperanza de millones.

King reconoció el papel fundamental de Jackson en aquel momento decisivo. En una carta, expresó su gratitud por su contribución al éxito del discurso y su apoyo continuo a la causa de los derechos civiles. «¿Qué más podemos hacer, sino ayudarnos mutuamente?», dijo una vez Jackson en una entrevista respecto a lo que había hecho.

La colaboración entre King y Jackson, marcada por la música y la pasión compartida por la justicia, es como lo ocurrido entre Moisés y Aarón. Juntos, ayudaron a allanar el camino hacia un futuro libre y justo para Israel. ¿Cuánto más podríamos lograr en el servicio de Dios si tan solo pusiéramos el orgullo aparte y trabajáramos en equipo? ¿Qué sucedería con la iglesia si nos apoyáramos el uno al otro? ¿No quisiéramos averiguarlo?

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