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Las Madres Heroínas

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«Pues yo también he sido hijo: mi madre me amaba con ternura» (Proverbios 4:3).

Li Jingzhi es una madre china cuyo hijo, Mao Yin, fue secuestrado en 1988 cuando tenía solo dos años. El secuestro ocurrió en la ciudad de Xi'an cuando su esposo llevaba a Mao de regreso del jardín de infantes. El niño fue robado por traficantes de niños y vendido a una familia sin hijos a más de 600 kilómetros de distancia.

Desesperada por encontrar a su hijo, Li Jingzhi inició una búsqueda que duró 32 años. Su vida quedó marcada por el incansable esfuerzo de hallar a Mao Yin. Durante ese tiempo, Li distribuyó más de 100 000 panfletos, apareció en programas de televisión y se unió a grupos de apoyo para padres cuyos hijos habían sido secuestrados. Se convirtió en una defensora pública en la lucha contra el tráfico infantil en China, ayudando a otras familias a reunirse con sus hijos.

Finalmente, en mayo de 2020, la policía utilizó tecnología de reconocimiento facial para encontrar a Mao Yin, quien ya era un adulto de 34 años y vivía bajo otro nombre, sin saber que había sido secuestrado. El reencuentro entre madre e hijo fue emotivo y ampliamente cubierto por los medios.

En una línea similar, Mary Ann Bevan es conocida por su trágica historia de sacrificio y amor maternal. Nació en Londres en 1874 y fue una mujer atractiva durante su juventud. Se formó como enfermera y se casó con un hombre llamado Thomas Bevan, con quien tuvo cuatro hijos. Sin embargo, su vida cambió drásticamente cuando, en sus treinta años, comenzó a desarrollar una condición llamada acromegalia, una enfermedad causada por una producción excesiva de la hormona del crecimiento. Esto provocó deformidades faciales y físicas severas, incluyendo el agrandamiento de las manos, pies y facciones.

Tras la muerte de su esposo en 1914, Mary Ann se encontró en una situación desesperada, siendo la única responsable de mantener a sus hijos. Debido a sus deformidades, no pudo encontrar trabajo en su campo como enfermera. Para poder mantener a su familia, decidió aprovechar su apariencia inusual, participando en competiciones de «la mujer más fea» y trabajando en circos y ferias. Fue contratada por el famoso circo de Coney Island en Nueva York, donde se exhibía como una curiosidad humana. Y todo para darles una vida mejor a sus hijos.

En este país, hoy se celebra el Día de las Madres, una fiesta muy cercana al corazón de los mexicanos. Nuestra madre es la heroína más valiente y esforzada de nuestra historia. Démonos el tiempo de reconocerla por todo lo que ha hecho por nosotros.

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