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Doral Chenoweth III es un fotógrafo y videógrafo del periódico Columbus Dispatch desde 1990. Su trabajo fotoperiodístico ha abordado varios problemas sociales de su comunidad. Su fotografía ha aparecido en diversos medios periodísticos de Estados Unidos.
En 2011, Ted Williams estaba sin hogar y de pie en una esquina de Columbus, Ohio, sosteniendo un letrero que afirmaba que tenía <un don divino de voz>. Chenoweth, que pasaba por ahí, se detuvo para averiguar más. Le ofreció algunos dólares a cambio de que dijera algo con esa grandiosa voz que tiene. El videógrafo quedó pasmado al oírlo. Detuvo el auto más adelante y lo entrevistó. De inmediato, el video de Chenoweth sobre Williams se hizo viral.
Después de unos cuantos días, Ted Williams empezó a recibir numerosas ofertas. El equipo de baloncesto Cleveland Cavaliers le ofreció trabajo y casa. La compañía de alimentos Kraft Foods lo contrato para hacer comerciales de su sopa de macarrones y queso. Se dice que Jack Nicholson y Oprah Winfrey le ofrecieron trabajo.
Williams se volvió toda una celebridad. Apenas un año después de salir de las calles firmó un contrato con valor de 375 000.00 dólares para escribir el libro titulado Una voz de oro: Cómo la fe, el trabajo duro y la humildad me llevaron de las calles a la salvación. Ese hombre que antes vivía en la calle y de voz suave se postuló en 2015 para gobernador como demócrata. ¿Quién iba a imaginar hasta dónde llegaría una simple entrevista con un vagabundo transmitida por una red social? Y todo nació de alguien que olfateó una historia que despertaría la simpatía del auditorio.
De la misma manera, tú y yo no sabemos hasta dónde llegará nuestra benevolencia ni qué efectos tendrá. No sabemos qué de lo que hacemos por otros traerá el mejor producto, como dice Salomón, «nunca se sabe qué va a resultar mejor». Esa incertidumbre es emocionante. Lejos de estimular la indolencia, no saber el futuro de nuestros actos es un incentivo para una mayor dedicación. La experimentación y el esfuerzo constante son el preludio del éxito.
No nos extrañemos de que alguien venga a agradecernos por algo que hicimos por él o ella, de lo cual quizás ni siquiera nos acordemos. El cielo tiene guardadas lindas sorpresas para los que amaron a su prójimo como a sí mismos.