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La Heroína Ingeniosa

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«Todos los que tengan capacidad artística, deben venir y hacer todo lo que el Señor ha ordenado» (Éxodo 35: 10).

Un invierno, cuando visité la Universidad Andrews en Michigan, Estados Unidos, el paisaje lucía bellamente cubierto de nieve, excepto en las banquetas. El hecho de que no hubiera nieve sobre los andadores entre un edificio y otro llamó mi atención y pregunté. Cuando se planificó el campus, se colocaron las líneas de agua caliente de la caldera hacia los edificios, precisamente debajo de los andadores. El calor de las tuberías derretía la nieve, facilitando así el tránsito peatonal en el plantel. Ingenioso, ¿no es cierto?

Alice H. Parker fue una inventora e ingeniera afroamericana que obtuvo varias patentes relacionadas con calefacción central y refrigeración a principios del siglo xx. En 1919, Parker obtuvo una patente por su diseño de un horno de convección que permitía la circulación de aire caliente de manera más eficiente y uniforme. En 1920 patentó un sistema de calefacción residencial que utilizaba gas natural de manera segura y eficiente. Su diseño evitaba fugas y permitía regular la temperatura.

Su invento más conocido fue patentado en 1923: un refrigerador portátil con un ventilador eléctrico que mejoraba la circulación de aire frío. Fue uno de los primeros refrigeradores compactos. En total, Alice Parker obtuvo al menos 4 patentes relacionadas con sistemas de calefacción, refrigeración y control de temperatura en edificios.

A pesar de sus logros tecnológicos, no recibió mucho reconocimiento en su época debido a las barreras raciales y de género imperantes en esos tiempos. Parker fue una de las primeras ingenieras afroamericanas en obtener patentes en Estados Unidos, allanando el camino para otras mujeres inventoras.

La obra del tabernáculo requeriría mucho trabajo y la colaboración de personas sabias a quienes confiar la tarea. En Éxodo 35: 10, la «capacidad artística» se refiere a toda persona ingeniosa, hábil y astuta que realiza cosas con maestría. Entre ellos, Dios levantó a Bezaleel y Aholiab y los llenó del espíritu de Dios «para hacer diseños y trabajos en oro, plata y bronce, para tallar y montar piedras preciosas, y para tallar madera y hacer cualquier trabajo artístico de diseño» (vers. 32-33).

Estoy seguro de que todos tenemos algún talento. Miremos en nuestro interior con honestidad y encontraremos algo que nos guste y que hacemos bien. Cultivemos esa destreza, aprendamos todo lo que podamos sobre ella, miremos el trabajo de otros y propongámonos hacer algo bueno con las manos. Pongamos esa habilidad en las manos de Dios y él se encargará de dirigirnos.

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