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Desde agosto de 2017, más de 700 000 personas rohinyás han huido del estado de Rakhine en Myanmar hacia los distritos del suroeste de Bangladesh, uniéndose a cientos de miles que ya se habían refugiado allí. La violencia en el norte de Myanmar empujó a más de medio millón de personas a huir del país en busca de un lugar seguro en Bangladesh.
Como es de esperar, la mayoría de estas personas dependen de la asistencia humanitaria y necesitan servicios y recursos que incluyen refugio, alimentos, agua limpia y saneamiento. Esta situación ha creado una grave crisis humanitaria, con la mayoría de los refugiados careciendo de refugio adecuado y acceso a agua apta para el consumo. Las mujeres, las niñas y los niños, que constituyen la mayoría de la población de refugiados rohinyás, son especialmente vulnerables a los riesgos de abusos, explotación y violencia de género.
Rizvi Hassan es un arquitecto bangladesí. Como estudiante, se inspiró en arquitectos como Eric Cesal, conocido como «el primer respondedor de la arquitectura», y el defensor de la sostenibilidad local, Khondaker Hasibul Kabir, para marcar la diferencia en la vida de las personas marginadas. «Especialmente me motivó Kabir, quien vivió en un barrio marginal durante unos años porque quería entender mejor sus necesidades reales, en lugar de diseñar algo basado en problemas percibidos desde afuera. Una segunda o tercera fuente de información puede malinterpretar las necesidades», dice Hassan.
Rizvi colaboró con la ONG BRAC y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) para crear un centro comunitario hermoso y sostenible, y un espacio seguro para mujeres y niñas que viven en un campamento de refugiados rohinyás en Bangladesh para acceder a asesoramiento y capacitación. Rizvi dice: «Quería tener un impacto en la vida de las personas marginadas, por eso me encanta hacer este trabajo».
Es decir, su filosofía no era hacer dinero, algo que los arquitectos pueden lograr con creces. Su meta era ayudar a los demás y facilitar su bienestar. A eso nos llamó Dios, a buscar formas efectivas de ayudar a quienes más lo necesitan.
Nuestro texto de hoy nos hace conscientes de los pobres, de los migrantes y de los refugiados, quienes por diversas razones han sido desplazados y necesitan una mano amiga. Ese alojamiento del que habla nuestro texto es la dignificación de la vida de quienes empobrecen porque las circunstancias les son adversas. ¿Qué podemos hacer para ayudarlos? ¿Cómo nos podríamos convertir en un héroe para ellos?