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El héroe prodigio

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«Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén durante treinta y un años. Su madre se llamaba Jedidá, hija de Adaías, y era de Boscat» (2 Reyes 22: 1).

¿Nos imaginamos estar en el lugar del joven Josías, con las riendas de un país en las manos, pero apenas ocho años? ¿Será que alguien tan joven tenga capacidades para compromisos a tan alto nivel? Consideremos este caso antes de responder.

lan Emmanuel González Santos es un niño genio mexicano. A sus 14 años obtuvo un doctorado en Biología Molecular y Genética. Actualmente, el adolescente tiene como objetivo no solo continuar su formación académica, sino también alcanzar ambiciones como ganar un premio Nobel.

lan, originario de Puerto Vallarta, México, a los 18 meses hablaba casi como un adulto, aprendió a leer a los 3 años y concluyó la preparatoria con 9 años. Al terminar la preparatoria, lan fue admitido en el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías de la Universidad de Guadalajara, donde simultáneamente cursó una maestría en Biología Molecular y Genética y su licenciatura. Es el egresado más joven en la historia de la institución.

La curiosidad de lan lo condujo a desarrollar una pasión por la biología molecular y la genética, influenciada por el doctor Edgar Balcázar, quien ha acompañado al joven en su búsqueda de conocimiento y le ha brindado apoyo en sus proyectos de investigación. Ian ha explorado varios laboratorios especializados en diversas instituciones de educación superior en México. A sus 14 años, ostenta un Doctorado en Biología Molecular y Genética.

No obstante, no todo ha sido sencillo, ya que lan González desde los cuatro años ha enfrentado desafíos, pero al obtener su título encontró la motivación para continuar su formación profesional. En muchos aspectos es como un adolescente normal: le gusta el deporte, los juegos electrónicos y la música. Pero cuando se trata de estudiar y enfocarse en algún proyecto de investigación, lo hace con tanta seriedad como cualquier adulto.

Hay dos cosas que lan Emmanuel y Josías tienen en común. Sus logros no son tanto cuestión de capacidades como de dedicación y empeño individual. Y, segundo, ambos supieron asociarse con algún mentor que los guio por el buen camino. Estos dos factores son perfectamente aplicables a nuestra vida individual.

Quizás no somos genios ni superdotados (probablemente no lo seamos, pues según la Organización Mundial de la Salud, solo el 2 % de la población mundial es considerado superdotado), pero eso no es lo importante. Lo que sí podemos hacer es rodearnos de aquellos que nos aconsejarán bien y hacer nuestro mejor esfuerzo. El resto se lo dejamos a Dios.

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