Regresar

El héroe de los cantos

Play/Pause Stop
«Pero todo esto, que antes valía mucho para mí, ahora, a causa de Cristo, lo tengo por algo sin valor» (Filipenses 3: 7).

George Beverly Shea fue un cantante y compositor cristiano conocido

por su trabajo con el evangelista Billy Graham. Nació el 1 de febrero de 1909 en Winchester, Ontario, Canadá, y falleció el 16 de abril de 2013 en Montreat, Carolina del Norte, Estados Unidos. Shea es famoso por su profunda voz de barítono y por haber cantado en las cruzadas evangelísticas de Billy Graham durante más de 60 años.

Uno de los himnos más conocidos asociados con George Beverly Shea es Prefiero a mi Cristo. La historia de este himno es bastante conmovedora. Shea se vio obligado a dejar sus estudios universitarios debido a la falta de recursos en el hogar, por lo que buscó un empleo como conserje. Cantando para emisoras cristianas, recibió una fabulosa oferta de trabajo que prometía generosas ganancias si cantaba con los Lyn Murray Singers, un grupo musical reconocido de la época. George rechazó la oferta porque no estaba dispuesto a cantar en un grupo secular.

Cierto día, encontró en su piano un poema de Rhea F. Miller que su madre le había dejado y con el cual se sintió identificado. Inmediatamente, supo que era una respuesta del cielo; se sentó al piano y le puso melodía al poema. Shea compuso la música y comenzó a cantar el himno en las reuniones evangelísticas. El himno expresa un profundo deseo de preferir a Jesús sobre cualquier riqueza o fama terrenal, y se convirtió en un himno emblemático en las cruzadas de Billy Graham. Sus primeras palabras dicen así: «Prefiero a mi Cristo / al vano oropel / prefiero su gracia / a riquezas sin fin / A casas y tierras / prefiérole a él / será de mi alma / fuerte paladín / Y antes que ser rey / de cualquier nación / y en pecado gobernar / prefiero a mi Cristo / sublime don / cual el mundo no ha de dar».

Un elemento muy importante en la vida de todo ser humano es definir dónde ubicar sus prioridades. Aquí hay una pregunta a considerar: ¿qué es lo más valioso e innegociable? El resto de la vida consiste en alinear toda decisión a eso que definimos como valioso e innegociable. Para Shea, dejar de ofrecer su talento a Dios y cantar para el mundo era innegociable. Y para nosotros, ¿qué vale más que cualquier otra atracción?

Mientras más temprano respondamos esta pregunta, más fácil será tomar decisiones que pongan nuestra vida en consonancia con nuestros valores. Si ese valor supremo es Cristo, todo lo demás ocupará un lugar secundario.

Matutina para Android