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Hoy hablaremos de César Mansueto Giulio Lattes, conocido como César Lattes, un físico brasileño nacido el 11 de julio de 1924 en Curitiba, Brasil. Provenía de una familia de inmigrantes italianos y desde joven mostró un gran interés por la ciencia y las matemáticas.
Lattes es reconocido en especial por su descubrimiento del pion, una partícula subatómica compuesta por un quark y un antiquark. Este hallazgo fue crucial para la comprensión de las fuerzas nucleares y contribuyó significativamente al avance de la física de partículas moderna. Hasta la década de 1930, el conocimiento sobre la estructura interna de los átomos no iba más allá de los electrones, protones y neutrones. El descubrimiento de los piones o mesones pi permitió un mayor entendimiento de las interacciones nucleares, lo que fue fundamental para el desarrollo de la física nuclear.
En su juventud, Lattes mostró un interés particular por los rayos cósmicos, partículas de alta energía provenientes del espacio exterior. A los veinte años, comenzó a investigar estos fenómenos con una curiosidad insaciable. Su trabajo en los rayos cósmicos lo llevó a sospechar que el uso de boro en placas fotográficas podría revelar mejor las partículas descomponiéndose. Esta hipótesis resultó ser correcta. Cuando un colega llevó dos de estas placas a la cima de una montaña en Bolivia, la modificada por Lattes mostró la existencia de una partícula nunca observada: el pion.
Este trabajo fue tan significativo que llevó a su equipo de investigación a recibir el Premio Nobel de Física en 1950, aunque Lattes no fue incluido en el galardón. César Lattes falleció el 8 de marzo de 2005, dejando un legado impresionante tanto en la investigación científica como en la formación de nuevos científicos. La ciencia todavía está tratando de entender completamente esta partícula en sus mediciones. ¡El pion podría decir mucho sobre cómo la mayor parte de la masa visible del universo emerge!
Consideremos, desde el punto de vista de la energía, algunas de las preguntas que la creación genera cuando leemos afirmaciones como «la tierra no tenía entonces ninguna forma; todo era un mar profundo cubierto de oscuridad, y el espíritu de Dios se movía sobre el agua» (Génesis 1: 2). ¿Qué formas de energía se pusieron en movimiento cuando el Señor creó el mundo? ¿Qué hay adentro y qué compone la energía detonada por Dios que no hemos acabado de conocer? ¿Y qué decir de la energía que preserva al universo en orden e integridad? ¿No sentimos interés por ir al cielo y preguntarle todo esto a Jesús?