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La heroína agradecida

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«Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo» (Jeremías 29: 11).

En 1977, cuando tenía cuatro años, Kim Russell era una refugiada de Vietnam junto a su familia. La guerra de Vietnam había terminado en 1975, y su padre, debido a la pérdida de libertad bajo el comunismo, decidió sacar a su familia del país. En abril de 1977, subieron a un barco pesquero en medio de la noche, junto a otras 73 personas, en busca de una nueva vida.

Era una familia budista de ocho: mamá, papá y seis niños. Al salir de Vietnam, se detuvieron en cinco países, pero no lograron encontrar refugio. Después de cuatro meses en el mar, llegaron a la costa de Australia, específicamente a Wyndham. Las autoridades los trasladaron a Darwin, donde estuvieron en cuarentena y luego les otorgaron visados de entrada.

En Sídney se alojaron en el Centro de Migrantes de Villawood durante 12 meses. En la escuela primaria, aunque eran budistas, su madre le permitió que asistiera a clases cristianas, donde aprendió sobre Jesús y recibió una Biblia. A los 13 años comenzó a estudiar temas bíblicos por correspondencia.

Después de dejar la escuela, Kim trabajó en la industria del turismo, donde conoció a Andrew, de quien leímos ayer. Ambos sintieron la necesidad de reconectarse con Dios y con la iglesia antes de casarse. Tras explorar varias iglesias, descubrieron las enseñanzas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la cual les proporcionó respuestas a sus preguntas. En 2009, Andrew sintió el llamado a convertirse en ministro y se graduó en teología y ministerio en el Colegio Avondale. Ahora es pastor principal de tres iglesias y tienen tres hijos.

La hija de Kim le mostró una foto de un mural de refugiados vietnamitas que incluía la imagen de su hermano y ella sosteniendo un cartel que decía: GRACIAS AUSTRALIA. El mural fue pintado por Heesco Khosnaran en Yarram, Victoria. A través de las redes sociales, contactó a un cineasta que le presentó al Dr. John Schooneveldt, el ministro que les dio permiso para entrar a Australia en 1977.

Kim está profundamente agradecida a Australia por acogerlos y a Dios por su increíble gracia y guía en el viaje. Desde niña, el texto de Jeremías 29: 11 fue su motivación. El Señor dice: «Yo sé los planes que tengo para ustedes». El plan de Dios es bueno, agradable y perfecto; no conoce premura ni demora, y está intencionado para nuestro bien. Podemos confiar en ese misericordioso plan.

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