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Mientras Moisés cuidaba a las ovejas en el desierto, de repente vio a un arbusto que estaba en llamas, pero no se quemaba. Esto le causó curiosidad, así que se acercó a ver qué pasaba. Entonces Dios le gritó:
-¡Detente Moisés!
-¿Qué pasa, Señor? -preguntó Moisés.
-¡No te acerques más! ¡Quítate las sandalias porque estás en mi presencia!
Dios le dijo que había visto la aflicción de los israelitas porque los egipcios los tenían como esclavos. Si bien Moisés tenía miedo, Dios lo alentó y le aseguró que siempre iba a estar con él. La misión de Moisés era la de liberar al pueblo.
Tu vida también tiene un propósito. Aunque creas que no puedas hacer algo, Dios te dará la fuerza para llevar a cabo el plan que te ha asignado.
Actividad. En una hoja blanca dibuja un árbol solamente con ramas. Ahora, con papel de color amarillo, naranja y rojo, haz bolitas y pégalas en las ramas. Piensa en qué te gustaría ser de grande y anota: «Dios tiene un propósito especial para mi vida».
Oración. Amado Jesús, gracias porque tienes un propósito para mi vida, dame sabiduría y fuerza para cumplir esa misión. En el nombre de Jesús, amén.