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Una mañana, Moisés fue a presentarse ante el faraón. La orden era clara: «Deja salir al pueblo de Dios de Egipto». Pero el faraón se negó. Entonces, Aarón alzó su vara y golpeó el agua del río Nilo. Al instante, el agua se convirtió en sangre y los egipcios no pudieron beberla.
La situación empeoró, pues los magos de Egipto también convirtieron el agua en sangre, así que los egipcios hicieron pozos en las orillas del río para sacar agua limpia. Los egipcios tenían muchos dioses y diosas. Una de ellas se llamaba Anuket, la diosa del río Nilo. Sin embargo, ella no pudo hacer nada para que el agua quedara.
Hoy, mucha gente tiene dioses, aunque no son de algún material como los de los egipcios. Cualquier actividad a la que le dediquen gran parte de su tiempo se convierte en su dios.
Actividad. En una hoja de color, escribe: <Hoy pasaré más tiempo con Jesús>. Platica con tus papás sobre cómo lo puedes lograr. Usa tu creatividad para decorar la hoja y colócala en un lugar visible.
Oración. Gracias, Señor, por darme el privilegio de ser tu hijo(a), de poder hablar contigo en cualquier momento y lugar. Te acepto como mi Padre y mi Dios. En el nombre de Jesús, amén.