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Cuando el faraón de Egipto dejó que los israelitas se fueran de su país, Dios mismo les enseñó el camino que debían seguir. Los israelitas empezaron su viaje en el pueblo de Sucot y llegaron a Etam, donde comienza el desierto. El desierto tiene clima extremoso, pues de día hace mucho calor y de noche hace mucho frío.
Durante el día, la nube se extendía como una cortina sobre el pueblo para protegerlo del sol; durante la noche, esa nube se convertía en una columna de fuego que iluminaba el campamento. Esto era una muestra de la presencia divina.
En muchas ocasiones das por hecho las bendiciones diarias cuando, en realidad, cada una de ellas es una muestra del amor de Dios.
Actividad. Que tus papás tracen un camino con una cuerda de la sala a otro lugar de la casa. Luego, recorre el camino sobre la cuerda hasta que llegues al final. En cada paso que des, menciona algo por lo que agradeces a Dios.
Oración. Padre celestial, gracias porque no estoy solo, gracias por guiarme cada día. Sigue dándome sabiduría y fortaleza para continuar. En el nombre de Jesús, amén.