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Las aguas se detienen

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Confíen siempre en el Señor, porque él es refugio eterno (Isaías 26: 4).

¿Te imaginas que el agua de un río se detuviera? Los israelitas debían cruzar el Jordán para llegar a la Tierra prometida. Ahora el dirigente de la nación era Josué.

Los sacerdotes que llevaban el arca del pacto iban al frente del pueblo. En cuanto entraron al río, el agua que descendía dejó de correr; en consecuencia, los israelitas cruzaron en seco el Jordán.

Después, Dios le dijo a Josué que buscara a doce hombres, uno de cada tribu, para que llevaran cada uno una piedra y levantaran un monumento. De este modo, cada vez que alguien lo viera recordaría el milagro que Dios había hecho en ese lugar.

Así como Josué tuvo completa seguridad en Dios, de la misma manera debes tener la plena confianza en que Dios te llevará a la Canaán celestial.

Actividad. Crea un libro sobre los milagros que Dios ha hecho en tu vida. Ponte frente a tu papá o tu mamá y déjate caer de espaldas. (Ellos te van a sostener con los brazos para que no caigas al suelo). Así como confías en tus padres, así puedes confiar en tu Padre celestial.

Oración. Señor, gracias, porque en todo momento cuidas de mí. Sé que puedo confiar en ti. En el nombre de Jesús, amén.

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