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Llegó el momento en que el pueblo de Israel debía decidirse. En el monte Carmelo se presentó el profeta Elías y 850 falsos profetas. Cuando el pueblo llegó, Elías le dio dos alternativas: aceptar al Dios de Israel o a Baal.
Elías desafió a los 850 a edificar un altar para que le oraran a su dios. Si este les respondía mediante fuego que descendiera del cielo, entonces Baal era el verdadero dios.
Los profetas clamaron a Baal, pero no obtuvieron ninguna respuesta; en cambio, al instante en que Elías oró, Dios respondió con fuego que consumió todo: el toro, la leña, las piedras y el polvo. ¡También el agua que estaba en la zanja del altar se evaporó!
Así el pueblo reconoció al verdadero Dios y lo adoraron. Tú también puedes pedirle a Dios detalladamente lo que necesites y verás su maravillosa obra a tu favor.
Actividad. En un pedazo de cartón dibuja un altar con fuego. Haz doce bolitas de papel crepé café y pégalas en el altar; luego, recorta tiras de papel amarillo y naranja y colócalas en el fuego. En la parte superior escribe: «Dios siempre responde».
Oración. Señor, elijo servirte solo a ti porque tú eres el Dios verdadero. Gracias por responder a mis oraciones. En el nombre de Jesús, amén.