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¡Por fin llovió!

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No dejen ustedes de orar (Efesios 6:18).

Después del milagro, Elías le dijo al rey Acab: "vete a comer y a beber, porque ya se oye el ruido del aguacero". Acab obedeció, pero Elías subió al monte Carmelo y oró a Dios para que ahora, en lugar de fuego, descendiera la lluvia.

Mientras tanto, Elías le pidió a su siervo que mirara hacia el mar a ver si ya había nubes en el cielo.

Siete veces le indicó Elías que fuera a ver y hasta la séptima el siervo respondió: «Se ve una nubecita del tamaño de una mano».

¡Qué gran fe la de Elías! Se aferró a las promesas de Dios y fue constante. No dejó de orar. Cuando ores, sé perseverante como el profeta.

Actividad. Coloca en cada uno de tus dedos -excepto el pulgar- las siguientes letras: A, C, G y P.

(A = adoración; C = confesión; G = gratitud; P = petición). Después, con la ayuda de tus papás, incluye cada uno de estos aspectos en tus oraciones.

Oración. Querido Señor, te pido que me ayudes a ser paciente y perseverante en la oración. En el nombre de Jesús, amén.

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