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La Gran Tormenta

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¡Nunca permitirá que resbales! ¡Nunca se dormirá el que te cuida! (Salmos 121: 3).

Jesús había predicado y sanando a mucha gente ese día, así que estaba muy cansado. Después de que él y sus discípulos subieron al barco, pronto se durmió. De repente, cuando navegaban, se desató una tormenta. El viento soplaba con furia y las olas chocaban con fuerza contra la barca. Los discípulos luchaban para mantenerse a salvo, pero no lograban controlar la barca. Entonces recordaron que Jesús estaba con ellos y fueron a despertarlo.

Jesús se levantó y le ordenó al viento y a las olas que se calmaran, y todo quedó muy tranquilo. Todos se maravillaron de esa demostración del poder de Jesús.

El miedo estuvo en los corazones de los discípulos mientras enfrentaban la tormenta, pero cuando Jesús intervino, recuperaron la paz. Mientras estés en este mundo tendrás que enfrentar ciertas adversidades que se parecerán a una tormenta, pero con Dios siempre podrás estar seguro.

Actividad. Haz un barco de papel. Escribe o dibuja sobre él algún problema que estés enfrentando. Arroja el barco a un recipiente con agua y verás cómo se hundirá y desaparecerá. Así es como Jesús se lleva tus problemas cuando se lo pides.

Oración. Amado Señor, ayúdame a recordar que, a pesar de cualquier problema, siempre estarás ahí para cuidarme. En el nombre de Jesús, amén.

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