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Dios le dijo a Elías que fuera a Sarepta. Cuando llegó, vio a una viuda que estaba juntando leña. Entonces la llamó y le dijo que le diera un vaso de agua y un trozo de pan, pero la mujer le respondió que solo le quedaba alimento para ella y para su hijo. Aun así, el profeta insistió y le aseguró que, si le daba de comer primero a él, no se iba a agotar la harina ni el aceite.
La mujer hizo como el profeta le dijo, y tanto ella como su hijo y Elías tuvieron comida durante muchos días. La viuda fue servicial, creyó las palabras del profeta y obedeció. Aunque seas pequeño, tú puedes servir a Dios cuando ayudes a los más necesitados.
Actividad. Prepara una bolsa con algunas frutas para compartir con alguien que las necesite. Puedes escribir una nota con alguna promesa de la Biblia y ponerla en la bolsa.
Oración. Padre celestial, gracias por la oportunidad que me das de servirte. Ayúdame a compartir con las personas que más lo necesitan. En el nombre de Jesús, amén.