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Una mujer estaba triste y preocupada porque su familia tenía una deuda. En aquellos días, era casi imposible que ella consiguiera un trabajo y no había asistencia social como hoy en día. Por si esto fuera poco, las personas que cobraban podían llevarse a sus hijos para que fueran esclavos y así pagar la deuda.
Entonces, la mujer fue a pedir la ayuda del profeta Eliseo. La mujer tenía en su casa solo una jarra con aceite. El profeta le indicó que les pidiera jarras prestadas a sus vecinos, todas las que pudiera conseguir. Después, la mujer vertió el aceite en las jarras sin que se terminara. Fue así que ella y sus hijos lograron juntar mucho aceite y pudieron venderlo para pagar la deuda con ese dinero.
Lo único que esta mujer tenía era un poco de aceite, pero Dios hizo un milagro con lo poco que tenía. Dios bendice los recursos que tienes, así que debes esforzarte y trabajar.
Actividad. Con el apoyo de tus papás, identifica tus fortalezas y proponte servir a Dios con ellas en la iglesia, en la escuela o en la comunidad.
Oración. Amado Señor, sé que me has dado talentos que puedo usar para tu servicio. Te agradezco por ellos. En el nombre de Jesús, amén.