Regresar

Comida Envenenada

Play/Pause Stop
El Señor es quien te cuida; el Señor es quien te protege (Salmos 121:5).

Eliseo visitó Gilgal, ciudad donde había una escuela para los profetas. Ahí estudiaban muchos jóvenes y, en esa época, no había qué comer a causa de la sequía. Uno de los jóvenes, por iniciativa propia, salió al campo a buscar algunas hierbas que sirvieran de comida para sus compañeros. Encontró un arbusto silvestre, cuyos frutos eran parecidos a las calabacitas. Llenó su capa con ellos y cuando llegó a la casa los cortó y los puso en el guiso sin saber realmente qué eran.

Mientras comían ese guiso improvisado, gritaron: «¡Eliseo, el guiso está envenenado!». Entonces Eliseo dijo: <¡Traigan harina!>. Eliseo la echó en la olla y la comida se volvió sabrosa y nutritiva.

Dios no es indiferente a las necesidades que tienes cada día, por más pequeñas o comunes que puedan parecerte. Él, como tu Padre celestial, siempre está pendiente de sus hijos y te concede con ternura lo que más te falte.

Actividad. En una hoja, dibuja el contorno de un corazón grande y dentro de él escribe o dibuja todas las bendiciones que recibes de Dios cada día.

Oración. Gracias, Jesús, por tu amor y porque nunca te olvidas de mí. En tu nombre, amén.

Matutina para Android