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El Niño que Compartió su Merienda

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Sírvanse los unos a los otros por amor (Gálatas 5:13).

Jesús estaba sentado en una colina con sus discípulos cuando vio que mucha gente venía hacia ellos. Esa gente había caminado mucho para ver a Jesús, así que estaba cansada y con hambre.

Jesús quería darles alimento, pero nadie llevaba comida. Entonces Andrés le dijo que entre la multitud había un niño con cinco panes de cebada y dos pescados, aunque eso era muy poco para tanta gente. Con todo, el Señor les ordenó a los discípulos que organizaran a las personas para que todos recibieran comida.

Jesús tomó los panes, dio las gracias y los fue repartiendo a los que estaban sentados. Luego hizo lo mismo con los pescados. Todos comieron cuanto quisieron. Incluso sobraron doce cestas de comida.

Gracias a la generosidad del niño, Jesús realizó este extraordinario milagro. Hoy, Dios espera que seas una bendición para los demás. Nunca pienses que no eres lo suficientemente grande o inteligente para servir al Señor, porque, en sus manos, aun el más pequeño puede ser una bendición para muchos.

Actividad. Piensa de qué manera puedes servir a Dios y como familia realicen una actividad de servicio.

Oración. Gracias, Dios, porque en tus manos puedo ser de gran bendición. Ayúdame a servirte siempre. En el nombre de Jesús, amén.

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