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Josué era el líder de los israelitas y debía continuar el viaje rumbo a Canaán. Antes que nada, buscó la dirección divina. Mientras Josué oraba, vio a un guerrero armado, de alta estatura y aspecto imponente, con una espada en su mano. Entonces, le preguntó si era parte de su ejército o no. La respuesta lo dejó sorprendido, pues el desconocido afirmó que era el Jefe de los ejércitos. Josué, reverentemente, se inclinó y le dijo: <Estoy a tus órdenes. Haré cualquier cosa que me pidas>.
El Jefe del ejército de Dios le habló a Josué palabras de ánimo, le dio fuerza y esperanza. Le prometió que entregaría en sus manos al rey de Jericó y a sus soldados. Además, también le dio instrucciones de cómo debía tomar la ciudad.
Hoy Dios está atento a tus oraciones y le interesa todo lo que te pasa; cuando lo buscas, está presto a responderte para hacerte saber su apoyo y su amor.
Actividad. Con ayuda, crea un separador con la siguiente promesa: <El Señor es bueno; es un refugio en horas de angustia: protege a los que en él confían>> (Nahúm 1: 7).
Oración. Te agradezco, Padre amado, por estar siempre a mi lado. En el nombre de Jesús, amén.