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Jericó parecía una ciudad imposible de conquistar. Aun así, Josué envío a dos jóvenes para que investigaran todo sobre ella. Sin embargo, pronto el rey se enteró de que ambos estaban en casa de Rahab. Debido a que el rey mandó soldados a buscarlos, Rahab los subió a la terraza de su casa y los escondió entre unos manojos de lino. En agradecimiento por lo que ella había hecho a su favor, los dos espías le prometieron protección. Ella, por su parte, debía poner en la ventana de su casa una cuerda roja como señal.
El día de la conquista de esa ciudad, solo Rahab y su familia se salvaron. A partir de entonces, Rahab adoró a Dios gracias a las grandes maravillas que el Señor hacía día a día. Cuando conoces a Dios, él cambia tu vida.
Actividad. Dibuja un corazón y recórtalo. De un lado escribe: «Sin Jesús» y dibuja actividades que no son buenas; del otro lado escribe: «Con Jesús» y dibuja las que sí son buenas.
Oración. Señor, ayúdame a cambiar todo aquello que no es lo mejor. Cambia: mi corazón y vive en él. En el nombre de Jesús, amén.