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Nadie en el campamento se atrevía a pelear contra Goliat, porque todos le tenían miedo... excepto un jovencito de nombre David. Como nadie quería pelear contra el gigante, Saúl le dio permiso a David para que lo enfrentara.
David tomó su bastón, su bolsita y una honda. Eligió cinco piedras lisas del arroyo y se aproximó a Goliat, quien al verlo se burló y después se enojó porque creía que alguien como él no lo podría vencer. David iba con la seguridad de que Dios estaba con él. El desenlace: una pequeña piedra fue suficiente para derrotar al gigante. Para Dios no hay problema o situación que sea tan grande que no pueda arreglar. Él es más grande que cualquier <gigante> que pueda presentarse en tu vida. Solo confía en él, porque Dios siempre es fiel.
Actividad. Dibuja a los «gigantes» que existan en tu vida. Pídele a Dios que te ayude a vencerlos con su poder.
Oración. Señor, tú eres siempre fiel y cumples tus promesas. Ayúdame a confiar en ti. En el nombre de Jesús, amén.