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Hadasa estaba muy triste, pues había perdido a sus papás. Afortunadamente, un primo de mayor de edad que se llamaba Mardoqueo la adoptó como su hija. Hadasa creció y ahora era una mujer muy inteligente, servicial y hermosa. Un día, Mardoqueo decidió cambiarle su nombre: ahora se iba a llamar Ester, porque era como una estrella.
En ese tiempo, el rey Jerjes gobernaba el Imperio persa. En cierta ocasión, decidió hacer una fiesta e invitar a todo el pueblo para que vieran su riqueza. Entonces, el rey decidió elegir a una reina. Cuando Ester se presentó ante al rey, este quedó asombrado con su belleza y la nombró reina.
Dios tenía un propósito muy especial para la vida de Ester, porque tiempo después iba a actuar a favor de los judíos. Dios la utilizó para salvar a su pueblo de la destrucción.
Actividad. Prográmense como familia para visitar un orfanato. Preparen algo especial para compartir con los niños.
Oración. Gracias, Dios, porque sé que tienes un propósito especial para mí. Gracias porque eres mi Padre y porque siempre estarás conmigo. En el nombre de Jesús, amén.