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El Horno De Fuego

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Reconozcan, pues, que el Señor su Dios es el Dios verdadero (Deuteronomio 7: 9).

El rey Nabucodonosor mandó a construir una estatua de oro que medía 30 metros de altura. El rey ordenó que la colocaran sobre una plataforma en una explanada. Quería que toda la gente de su reino la adorara. Las instrucciones eran claras: al escuchar el sonido de la música todos debían inclinarse. Si alguien desobedecía, iba a ser arrojado al horno de fuego.

Todos la adoraron, excepto Ananías, Misael y Azarías. Ellos sabían que no debían adorar a nadie, sino solo a Dios. Esto enojó mucho al rey, así que pidió que los trajeran ante él. Cuando ellos estuvieron frente al rey y hablaron sobre su determinación de solo adorar al Dios verdadero, el rey ordenó que los arrojaran al horno de fuego.

Cuando estaban en el horno, el rey se sorprendió al ver que no les pasaba nada; además, veía a cuatro personas, y el cuarto parecía un ángel. Por eso se acercó y les gritó que salieran. Todos quedaron sorprendidos porque el fuego no les había hecho ningún daño. Recuerda que debes honrar a Dios con tu fidelidad. Tu vida puede ser un testimonio de su poder.

Actividad. Dibuja en una hoja cómo puedes honrar a Dios con tu vida. Luego, colócala en un lugar visible.

Oración. Señor, ayúdame a ser fiel a ti siempre. En el nombre de Jesús, amén.

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