|
Herodes planeaba acusar a Pedro y ordenar que lo mataran. Mientras tanto, Pedro estaba en la cárcel y los miembros de la iglesia le pedían a Dios por él en todo momento.
Una noche, Pedro estaba durmiendo, y de repente un ángel apareció. El ángel lo tocó para despertarlo y le dijo: «Levántate, date prisa». Pedro obedeció y siguió al ángel; él pensaba que todo era un sueño, pero entonces entendió lo que sucedía.
Pedro llegó a la casa de María. Una sirvienta llamada Rode le abrió la puerta y todos quedaron sorprendidos al verlo allí. Pedro les hizo señas para que no hablaran tan fuerte, y empezó a contarles cómo Dios lo había sacado de la cárcel.
El Señor escuchó las oraciones de los hermanos y amigos de Pedro que estaban reunidos. Siempre debes orar por otros y los otros orarán por ti, a eso se le llama la «oración intercesora».
Actividad. Haz un círculo y divídelo en cuatro. En cada parte dibuja situaciones de otras personas por las cuales puedes orar. A modo de ruleta, gira el círculo para saber por quién orar cada día.
Oración. Señor, ayúdame a orar por otros y a que no me canse de orar por los demás. En el nombre de Jesús, amén.