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Pablo y el naufragio

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Vivan alegres por la esperanza que tienen [...] no dejen nunca de orar (Romanos 12: 12).

Pablo era prisionero porque predicaba de Jesús. Ahora lo estaban llevando en barco a Roma para juzgarlo. De pronto, comenzó a soplar un viento suave, pero poco a poco se fue haciendo más fuerte. El viento fuerte comenzó a pegar contra el barco y durante muchos días no se vieron el sol ni las estrellas. Todos tenían miedo de que el barco se hundiera.

Las fuertes olas destruyeron el barco, pero afortunadamente ya se encontraban cerca de una isla. Los que sabían nadar nadaron hasta la orilla, y los que no, tomaron pedazos de tablas del barco para mantenerse a flote. Todos llegaron a la playa sanos y salvos. Dios cuidó de su siervo Pablo y de todos los demás. Pablo los sirvió con amor, compartió su fe con toda la tripulación y dio un mensaje de esperanza de parte de Dios. Tú también puedes dar esperanza y compartir tu fe con los demás.

Actividad. Crea separadores y anota promesas de la Biblia sobre la fe y la esperanza. Compártelos con tus compañeritos, amigos, familia, etc. Si te lo permiten, puedes orar por ellos.

Oración. Amante Padre celestial, permíteme ser una luz para compartir mi fe con otros. En el nombre de Jesús, amén.

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