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Los náufragos llegaron a la isla de Malta. Ahí, los habitantes los trataron muy bien. Como ya era invierno, hacía mucho frío, y por eso buscaron leña para encender el fuego. Mientras Pablo tomaba leña, una serpiente peligrosa le mordió la mano, pero Pablo la sacudió con fuerza y la arrojó al fuego. Dios cuidó la vida del apóstol.
En esa isla, Pablo sanó al padre de Publio. Publio era la persona más rica de ese lugar. Su padre estaba enfermo de diarrea y tenía mucha fiebre. Cuando los otros enfermos de la isla se enteraron, buscaron a Pablo para que también los sanara.
Tú eres muy especial para Dios y tu llegada a este mundo no fue por casualidad. El Señor tiene un plan especial para ti. Aunque el Enemigo quiera hacerte daño, no tienes nada que temer.
Actividad. Dibuja, por un lado, de una hoja, un corazón y escribe tu nombre dentro de él; del otro lado, dibuja tu mano. Arriba de ella escribe: «Dios me creó siendo especial». Luego, pídele a tu familia que anote en cada dedo de tu dibujo una virtud que tengas.
Oración. Gracias, Dios, porque me hiciste especial y porque tienes una misión para mí. En el nombre de Jesús, amén.