Regresar

Naamán

Play/Pause Stop
Ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los he elegido a ustedes (Juan 15:16).

En una de las batallas de Israel contra los asirios, muchos israelitas fueron llevados como prisioneros. Entre ellos estaba una pequeña niña que trabajaba como sirvienta para el general del ejército sirio. Un día, la pequeña vio que su ama estaba triste. La señora le contó que su esposo tenía lepra. Entonces, la niña recordó que Eliseo, el profeta, podía sanar a su esposo.

El general aceptó ir a Israel y buscó a Eliseo. El profeta le dijo que debía sumergirse siete veces en el río Jordán y que así sanaría de su enfermedad. Si bien al principio al general le pareció una idea absurda, sus propios sirvientes lo animaron a que lo intentara. Por lo tanto, el general detuvo su carro cerca del río y se sumergió. Al sumergirse por séptima vez, ¡estaba curado!

Todo esto fue gracias a la intervención de una pequeña niña que compartió su fe en Dios. Gracias a esta pequeña, el general sanó. Sin importar si alguien es pequeño o grande, todos pueden servir a Dios.

Actividad. Platica con tu familia sobre cómo puedes servir a Dios en tu comunidad. Elijan una actividad y decidan cuándo llevarla a cabo.

Oración. Señor, ayúdame a servirte con amor desde mi corta edad. En el nombre de Jesús, amén.

Matutina para Android