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En el tiempo de Jesús, la gente pensaba que si alguna persona tenía alguna discapacidad era un castigo de Dios. Mientras Jesús visitaba un poblado, vio a un hombre que había nacido ciego. Entonces, Jesús, en su misericordia, se acercó a él, escupió en el suelo, hizo un poco de lodo y se lo untó en los ojos. Luego le ordenó que fuera a lavarse al estanque de Siloé.
El ciego fue, se lavó, y cuando regresó ya podía ver. Toda la gente que lo veía sanado no lo podía creer. Eso le dio la oportunidad al hombre de anunciarles a todos que Jesús había hecho el milagro a su favor. Así también puedes anunciar que Jesús es la luz de la vida que te permite caminar seguro.
Actividad. Entra a un cuarto totalmente oscuro y camina con cuidado. Luego, toma una lámpara, enciéndela y vuelve a caminar. ¿Cuál es la diferencia? Del mismo modo, Jesús marca la diferencia en toda persona que lo acepta.
Oración. Señor Jesús, quiero ser una luz en este mundo de oscuridad. Permíteme brillar para que mucha gente conozca de ti. En tu nombre, amén.