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¿Qué tan agradecido eres cuando mamá te prepara la comida? ¿Le agradeces por todo lo que hace por ti? Mientras Jesús viajaba a Jerusalén, entró a una aldea. Al instante, salieron a su encuentro diez hombres enfermos de lepra. Debido a que esta enfermedad era contagiosa, nadie quería acercárseles.
Los leprosos le pidieron que tuviera compasión de ellos. Jesús les dijo que fueran al templo, a lo cual obedecieron. Para sorpresa de los diez, mientras caminaban, el milagro sucedió y quedaron sanos. Lo importante de este relato es que la Biblia enfatiza que solo uno de los diez regresó con Jesús para agradecerle.
A Jesús le agrada que seas agradecido. Cada vez que alguien haga algo por ti, recuerda decir «gracias» y, sobre todo, no olvides agradecerle a Dios, pues te da muchas bendiciones cada día.
Actividad. Colócale una etiqueta con la palabra «agradecimientos» a una botella. Cada noche, anota en un papel por qué le agradeces a Dios; ve llenando la botella con esas razones de gratitud.
Oración, Querido Dios, gracias por todo lo que me das y gracias por las bendiciones que recibo de ti cada día. En el nombre de Jesús, amén.