|
Cuando Jesús y sus discípulos pasaban cerca de Jericó, de inmediato mucha gente salió de la ciudad para verlos. Junto al camino estaba sentado Bartimeo, un ciego que pedía limosna. Cuando oyó el ruido de la gente, preguntó por qué tanto alboroto. Pronto le informaron que Jesús se acercaba.
Entonces Bartimeo gritó: «¡Jesús, tú que eres el Mesías, ten compasión de mí y ayúdame!». Entonces, Jesús se detuvo y le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?». Bartimeo aprovechó su oportunidad y le pidió a Jesús que le devolviera la vista. Al instante, pudo ver y siguió a Jesús por el camino alabando a Dios.
A pesar de que al principio la gente trató de desanimarlo, Bartimeo continúo gritando, perseveró y no se rindió. ¿Qué tan rápido te rindes cuando no logras lo que deseas? ¿Qué tan fácil te das por vencido ante las dificultades? Este día practica la lección que Bartimeo te enseña: perseverancia.
Actividad. Construye un castillo con cualquier tipo de piezas o juguetes que tengas en casa. Si no lo consigues en el primer intento, persevera hasta lograrlo.
Oración. Amado Jesús, necesito tu ayuda para no darme por vencido ante los problemas. En tu nombre, amén.