Regresar

Un milagro en secreto

Play/Pause Stop
Aunque el Señor está en lo alto, se fija en el hombre humilde, y de lejos reconoce al orgulloso (Salmos 138: 6).

Cada milagro de Jesús tuvo una cualidad particular, ¡según la situación y la necesidad! En esta ocasión, Jesús llegó a Betsaida. En ese lugar, tomó a un ciego de la mano y lo llevó fuera del pueblo. Después le mojó los ojos con saliva, colocó las manos sobre él y le preguntó si veía algo. El ciego respondió que veía árboles que caminaban. Entonces, Jesús volvió a ponerle las manos sobre los ojos. El hombre miró de nuevo con cuidado, y ahora sí vio todo claramente.

Aun así, Jesús le indicó que no dijera nada en cuanto al milagro realizado en su favor, porque Jesús no buscaba el reconocimiento, la fama ni los aplausos de la gente. ¡Qué ejemplo de humildad! Si eres muy bueno para hacer algo, agradécele a Dios porque él es quien te da la inteligencia y la capacidad para hacer todo bien. Reconoce que todo lo que eres y tienes es gracias a él.

Actividad. Participa en algún concurso o juego de competencia. Comenta con algún familiar sobre la importancia de aprender a ganar y a perder. Cuando ganes, no menosprecies a los demás; si pierdes, acéptalo y felicita al ganador.

Oración. Padre celestial, ayúdame a ser humilde. En el nombre de Jesús, amén.

Matutina para Android