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Un Leproso Curado

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Si confesamos nuestros pecados [...] Dios [...] nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad (1 Juan 1: 9).

Un hombre que tenía lepra se acercó a Jesús, se arrodilló y le dijo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad». Jesús puso la mano sobre él, lo sanó y le pidió que no dijera nada a nadie, solo que se presentara ante el sacerdote para entregar la ofrenda que Moisés había ordenado.

Los discípulos habían tratado de impedir que su Maestro tocara al enfermo, pues si alguien tocaba a un leproso, de inmediato contraía la enfermedad. Pero cuando Jesús puso su mano sobre él, no se contagió. Su toque ofrecía un poder restaurador.

El pecado es como la lepra; es decir, el pecado destruye y nadie puede alejarse de su poder e influencia. Pero la buena noticia es que Jesús puede perdonarte y eliminar el mal de tu vida por completo.

Actividad. Haz una cruz y varios círculos de fomi y recórtalos. Piensa en alguna acción que consideres equivocada y anótala en cada círculo. En una hoja, coloca los círculos, después, coloca la cruz y ve quitando cada círculo uno a uno.

Oración. Señor, perdóname todo lo malo que haya hecho. Ayúdame a cambiar. En el nombre de Jesús, amén.

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