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Pedro y Juan fueron al templo a las tres de la tarde porque los judíos acostumbraban orar a esa hora. Todos los días llevaban a la puerta del templo a un hombre que nunca había podido caminar. Tenía cuarenta años y desde su nacimiento sufría dolores y estaba enfermo. Tan pronto como vio a Pedro y a Juan, les pidió dinero. Sin embargo, Pedro le dijo que no tenía dinero, pero que tenía algo mejor: el poder de Jesús. En su nombre, le ordenó que se levantara y caminara. Ahora sano, el hombre estaba lleno de gratitud y gozo, por lo que alababa a Dios. Cada día tú también eres testigo de los milagros que Dios lleva a cabo a tu favor. Siempre agradece y alaba a Dios por todas sus bendiciones.
Actividad. Con el apoyo de tus papás, busquen el canto «Pedro y Juan van a orar». Con base en la letra, comenten cómo puedes alabar a Dios.
Oración. Gracias, Señor, por todas las bendiciones que me das cada día. En el nombre de Jesús, amén.