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La historia de Pablo es asombrosa. Antes de llegar a ser apóstol, se llamaba Saulo. Desde pequeño le enseñaron a obedecer estrictamente la ley judía. Cuando creció, estudió con un maestro muy reconocido de nombre Gamaliel. Saulo era muy inteligente: hablaba hebreo, arameo, griego y latín.
Pensaba que la predicación de los discípulos de Jesús era un engaño, así que comenzó a perseguir a los cristianos. Él creía que lo estaba haciendo bien y que Dios también lo quería así. Hasta que un día, camino a Damasco, Jesús resucitado le habló y le dijo que cuando apresaba a los creyentes, en realidad, a quien apresaba era al mismo Jesús. A partir de ese encuentro, Saulo, ahora Pablo, aceptó el mensaje tal como Jesús quería que lo aceptara y comenzó a predicar en muchos lugares.
Tú también puedes compartir el amor de Dios con tus amigos y familiares. Sigue el ejemplo de Pablo porque Dios siempre te bendecirá cuando hables de su maravilloso amor.
Actividad. Dibuja a Pablo predicándoles a muchas personas.
Oración. Señor, ayúdame a ser el medio para llevarles bendición a otros. En el nombre de Jesús, amén.