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Mientras los ángeles sacaban a Lot, a su esposa y a sus dos hijas de la ciudad, la orden fue clara: «No miren atrás ni se detengan para nada».
Pero la esposa de Lot no obedeció y miró hacia atrás; al instante, se convirtió en una estatua de sal. Si bien tuvo la oportunidad de salir de la ciudad, le pesó dejar su casa, sus pertenencias y riquezas que con tantos años de esfuerzo había adquirido. Su corazón estaba en Sodoma y, junto con la ciudad, ella también pasó a la historia. No valoró la salvación que se le ofreció y miró hacia atrás deseando la vida de los que habían despreciado la advertencia divina.
Actividad. Con la ayuda de un adulto haz la receta de una masa de sal. Necesitas una taza de harina y media taza de sal. Mezcla con agua para formar una pasta suave y manejable. Entonces, formarás una figura y la dejarás secar. Mientras la realizas, comenten cuán triste sería que todos fueran una figura que no oye, no ve y no siente.
Oración. Señor, ayúdame a amarte y a confiar siempre en lo que tú me dices. En el nombre de Jesús, amén.