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Dios eligió a Aarón y a sus hijos para que fueran sacerdotes. Ellos recibieron instrucciones claras sobre cómo cumplir cada una de sus actividades. Lamentablemente, algo terrible sucedió con dos de los hijos de Aarón. A la hora del culto, Nadab y Abiú tomaron cada uno su brasero y quemaron incienso para que ascendiera como agradable perfume ante el Señor. Pero habían desobedecido las órdenes de Dios, pues usaron «fuego extraño». Es decir, usaron un fuego común en lugar del fuego sagrado que Dios mismo había encendido.
Nadab y Abiú ocupaban la posición más elevada en Israel, después de Moisés y Aarón. Habían sido honrados por el Señor y se les había permitido contemplar la gloria de Dios. Todo aquello hacía su pecado aún más grave. No debes creer que gracias a algún talento o a un cargo especial Dios pasará por alto la desobediencia. Dios merece adoración y reverencia; es muy importante respetar las cosas sagradas.
Actividad. Con pequeños retazos de tela, y la ayuda de un adulto, corta cuadros de distintos colores que después unirás para formar un tapete que se utilizará solo en los momentos de oración.
Oración. Señor, ayúdame para que siempre pueda recordar que las cosas apartadas para ti son sagradas y debo respetarlas. En el nombre de Jesús, amén.