|
El carruaje donde los filisteos enviaron el arca del pacto llegó al campo de Josué, y allí se detuvo, pues había una gran piedra. Los israelitas comunicaron la noticia de que el arca estaba en su tierra y la gente se regocijó.
Si bien estaban muy felices por el regreso del arca, no reconocían verdaderamente su santidad. En vez de preparar un sitio apropiado para ponerla, la dejaron en el campo. También continuaban mirándola y se preguntaban cuál era su poder. Vencidos por la curiosidad, quitaron los envoltorios y se atrevieron a abrirla.
Por desgracia, la gente que incurrió en tal irreverencia murió. Ni siquiera los filisteos se habían atrevido a quitarle los envoltorios. La falta de respeto a lo sagrado trajo consecuencias inmediatas.
Actividad. Repártele una hoja a cada miembro de la familia que diga: «A mí me gusta que me traten», y que cada quien agregue cómo desea que lo traten. Luego cada uno lea lo que escribió.
Oración. Señor, ayúdame a tratar todo lo que te pertenece con respeto, porque tú eres santo. En el nombre de Jesús, amén.