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Un siervo codicioso

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No amen el dinero; conténtense con lo que tienen (Hebreos 13:5).

La codicia es el deseo desmedido de acumular más y más riquezas. La persona codiciosa nunca está contenta con lo que tiene.

Después de que Naamán se sanó, él y sus acompañantes regresaron a ver a Eliseo. Cuando Naamán llegó, como muestra de gratitud, le dijo a Eliseo: <<Acepta un regalo de mi parte>. Pero Eliseo se negó, pues recuperar la salud representaba la manera en que Dios perdona; es un regalo. Los regalos se aceptan o se rechazan, no se paga por ellos.

Naamán se fue, y cuando ya se había alejado bastante, Giezi, el sirviente de Eliseo, alcanzó a Naamán. Entonces, mintió, pues le aseguró que Eliseo había cambiado de parecer y sí quería los bienes. La avaricia de Giezi hizo que él mismo se enfermara de lepra.

Actividad. Escribe «Sí» en una tarjeta y <<No> en otra y pégalas en un cuaderno. Imagina diferentes situaciones. Por ejemplo: un compañero de clase se le cayó un juguete y no se dio cuenta. ¿Qué harías en esa situación? Dibuja en el cuaderno qué es correcto hacer y qué no debajo de una de las dos tarjetas.

Oración. Querido Padre, ayúdame a comportarme bien siempre, a ser honrado y a no codiciar lo ajeno. En el nombre de Jesús, amén.

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