|
Después del diluvio, Noé construyó un altar para adorar a Dios. El Señor aceptó la ofrenda y además le aseguró a Noé y a su familia que ya no ocurriría otro diluvio. Como prueba de esta promesa, el Señor hizo un pacto con ellos. El arcoíris sería la señal de ese pacto.
El Señor explicó que al ver el arcoíris recordaría su palabra. Esto no significa que la olvidara, sino que te habla en tu propio lenguaje para que puedas comprenderlo mejor. El Señor quería que cuando los niños de las generaciones futuras lo vieran, se preguntaran por su significado; de esta manera, sus padres les contarían la historia del pacto de Dios con la humanidad. Así, de generación en generación, el arcoíris sería una prueba del amor divino hacia la humanidad. La lección más importante para recordar hoy es que el Señor siempre cumple sus promesas.
Actividad. Con material de reciclaje, elabora un arca semejante a la que hizo Noé. No olvides poner también un arcoíris.
Oración. Gracias, Padre, porque siempre cumples tus promesas. Ayúdame a confiar siempre en ti. En el nombre de Jesús, amén.