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La vida de los israelitas transcurría así: un tiempo obedecían a Dios, y en otro se olvidaban de él. En cierta época, los madianitas dominaban a Israel a causa de su desobediencia. Cada vez que los israelitas sembraban la tierra, los madianitas destruían sus cultivos o se llevaban el fruto de la cosecha.
Entonces, los israelitas le suplicaron a Dios para que los salvara. El Señor, en su misericordia, escogió a Gedeón para liberarlos, pero Gedeón no se sentía seguro de poder vencer a los madianitas, así que le pidió señales a Dios. En la primera pidió que un trozo de lana estuviera mojado, pero el suelo seco, y así sucedió. Pero ya que aún estaba inseguro, pidió esta misma señal a la inversa, para tener la confianza de que el Señor lo iba a acompañar e iba a triunfar en la batalla.
El Señor cumplió con las señales que Gedeón le pidió. ¡Qué maravilloso! Dios es comprensivo, paciente y misericordioso.
Actividad. Lee sobre las señales de Dios para Gedeón en Jueces 6: 36-40.
Oración. Gracias, Señor, porque también tienes una misión para mí. Ayúdame a cumplirla según mis dones. En el nombre de Jesús, amén.