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Cuando Jesús nació, unos sabios del Oriente leyeron la profecía que anunciaba la llegada de un maestro divino, la aparición del Mesías. Los sabios vieron en la noche una luz misteriosa en los cielos. Al apagarse la luz, salió una estrella luminosa que no desapareció. Como no era una estrella fija ni un planeta, este fenómeno les llamó la atención. Esa estrella era un distante grupo de resplandecientes ángeles, pero ellos no lo sabían.
En sueños, recibieron instrucciones de ir en busca del Príncipe recién nacido, así que salieron hacia Belén. Delante de ellos iba la misma estrella que habían visto. Finalmente, la estrella se detuvo donde estaba el niño. ¡Qué fe la suya! Dios guía a los que lo buscan de corazón.
Actividad. Busca tres piedras y pinta una dorada, otra anaranjada y la última marrón (colores del oro, el incienso y la mirra). Piensa en todos los regalos que Dios te ha dado.
Oración. Señor, ayúdame a agradecerte por todo lo que me das. En el nombre de Jesús, amén.