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Los amalecitas eran una tribu feroz y guerrera. Ellos se convirtieron en una prueba de fe para los israelitas cuando iban a Canaán. Moisés le pidió a Josué que se encargara de reclutar a los más valientes y que pusiera en marcha una estrategia para la batalla. Por su parte, Moisés, Aarón y Hur subieron a la cumbre de una montaña. Con los brazos extendidos hacia el cielo, Moisés oró para que Israel venciera. Mientras Moisés levantaba los brazos, los israelitas comenzaban a ganar, pero cuando los bajaba, los amalecitas eran los que ganaban.
Por lo tanto, Aarón y Hur le pusieron una piedra a Moisés para que se sentara, mientras que ellos se colocaron uno a cada lado para sostener en alto sus brazos. De ese modo Israel venció.
La experiencia de Moisés enseña que cuanto más eleves tus manos al cielo, más triunfarás en cualquier proyecto. El poder de Dios y el esfuerzo humano son la clave del éxito.
Actividad. Busca una vara mediana y sostenla en el aire con los brazos extendidos. ¿Cuánto tiempo pudiste estar así? Ahora, siéntate y pídele a dos personas que sostengan tus brazos. ¿Cómo fue más fácil?
Oración. Señor, gracias, porque siempre estás dispuesto ayudarme. En el nombre de Jesús, amén.