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El pueblo de Israel avanzaba rumbo a la Tierra prometida, una tierra fértil. Sin embargo, antes de llegar, el pueblo enfrentó muchas batallas. Una de esas batallas fue contra Arad. Después de que Israel perdió a varios hombres en la lucha, le prometió a Dios que iba a destruir todas las ciudades de Arad si le entregaba a ese pueblo en sus manos. El Señor escuchó la voz de Israel y entregó a todos sus enemigos y ciudades en sus manos; a partir de ese momento, llamaron Horma a esa región.
Al ver la derrota en la lucha contra Arad, los israelitas suplicaron la ayuda a Dios y él les dio el apoyo que necesitaban. Ellos, a su vez, cumplieron la promesa que habían hecho. Cuando le prometas algo a una persona, y de manera especial a Dios, no olvides cumplirla. Sé un niño «de palabra».
Actividad. Busca promesas en tu Biblia y escríbelas en una libreta. También puedes incluir una sección de las promesas que tú le hagas a Dios.
Oración. Querido Dios, gracias por tus promesas. Ayúdame a cumplir todo lo que yo prometa. En el nombre de Jesús, amén.